|
Una razón por la cual muchas mujeres sufren una elevada incidencia de dismenorrea (menstruación dolorosa) es su falta de ejercitación regular. Al aumentar la tonificación de los músculos y fortalecer la base de la pelvis, la ejercitación puede ayudar a reducir el dolor menstrual. La prevención es el mejor tratamiento para el dolor recurrente. Los deportes practicados regularmente e incluso caminar ayudan a aumentar el tono muscular. Si sufre con frecuencia dolor menstrual en la espalda, sentarse y levantarse regularmente ayuda a fortalecer los músculos de la espalda. |
|
En el momento de los espasmos, cualquier ejercicio rítmico constante relaja los músculos y reduce las molestias. Tal vez sienta que solamente puede caminar, pero eso es exactamente lo que necesita. Nadar es también una forma suave y excelente para aliviar los espasmos. Además de relajar los músculos que sufren los espasmos, la ejercitación libera la tensión que puede empeorar el dolor. Otras actividades que puede realizar para liberar la tensión incluyen los ejercicios de respiración profunda y la meditación. La relajación promueve el alivio de los músculos uterinos contraídos.
|
|
La tensión agrava el dolor. Pruebe esta sencilla pero efectiva técnica de reducción de la tensión. Para comenzar, recuéstese cómodamente sobre la espalda y coloque una mano sobre el abdomen. Cierre los ojos y respire profundamente. Deje que su respiración sea lenta y relajada. Inhale por la nariz, respirando profundamente expandiendo el abdomen, sienta la subida de su mano primero sobre el abdomen y luego sobre el pecho. Luego frunza los labios y exhale lo más lento posible a través de la boca. Enfoque toda su atención en la respiración. Observe el movimiento del pecho y el abdomen hacia adentro y hacia afuera. Bloquee todos los demás pensamientos, sentimientos y sensaciones. Si siente que su atención está desviada, regrésela a la respiración. Repita esto de diez a veinte veces. Levántese lentamente y se sorprenderá por lo fresca y relajada que se sentirá.
|
|
|
Siéntese en el suelo con la espalda derecha, las rodillas dobladas y las plantas de los pies juntas de forma que las rodillas caigan hacia afuera. Sujete los pies con las manos y haga rebotar suavemente sus rodillas hacia arriba y abajo. Inclínese suavemente hacia adelante, doblándose desde las caderas lo más lejos que pueda llegar sintiéndose cómoda. Mantenga la posición durante varios minutos y relájese. |
|
|
Un masaje directo del útero, justo encima del vello púbico, ayuda a aliviar los espasmos y favorece el flujo sanguíneo. Esta es una técnica de masaje suave, que puede hacer sin compañero. Recuéstese en el suelo o en una cama con las rodillas dobladas. Coloque la palma de su mano derecha sobre el lado inferior derecho del abdomen y coloque su mano izquierda sobre ella. Presione con los dedos de ambas manos y realice pequeños movimientos circulares. Mueva gradualmente las manos hacia la derecha del abdomen hasta la cintura, de un lado a otro de las costillas y regrese, y de un lado a otro del abdomen bajo sobre el vello púbico. |
|
Ejercicios de relajación
|
Ejercicios antiestrés
|
|
|
